Justicia Juvenil

¿Es »blanda» la legislación penal del menor?

Nueva entrada en la web para que conozcáis a Aroa Arrufat, una de las últimas incorporaciones al equipo de nuestra asociación que nos hablará de la legislación en justicia juvenil: ¿es esta blanda? Mucha gente opina que sí ante cuestiones como los menores extranjeros no acompañados, la »pequeña» delincuencia reincidente, los grupos de delincuentes juveniles, etcétera. Ella os lo cuenta a continuación.

Criminología Feminista

Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

Hoy volvemos al blog para una ocasión muy especial, el día internacional contra una de las violencias que sufren las mujeres y que pasa muy desapercibida: la mutilación genital femenina. Como seguramente recordaréis, hablamos de este tema a través del artículo de nuestra socia Noelia Aranda hace unos meses. Esta vez os mostramos el alcance por países, lo que el Comité para la eliminación de la discriminación hacia la mujer (CEDAW) dice sobre este fenómeno y las conclusiones a las que podemos llegar entre ambos artículos. 
 

Mutilación genital femenina: alcance y conclusiones

Por Noelia Aranda
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La MGF se concentra principalmente en 28 países de África, además de partes de Oriente Medio y Asia (Irak, Yemen, Omán, India, Malasia e Indonesia) pero es un problema global. Debido a las migraciones y la globalización se ha trasladado a otras sociedades como las de Europa Occidental, Australia, Nueva Zelanda, EEUU y Canadá.

Según la OMS (2004), más de 125 millones de mujeres y niñas vivas actualmente han sido objeto de esta práctica. 

 
 
Los países africanos en los que prevalece la MGF serían los siguientes: Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Guinea, Sierra leona, Liberia, Costa de Marfil, Mali, Ghana, Burkina Faso, Togo, Benin, Nigeria, Níger, Chad, Camerún, República Centroafricana, Egipto, Sudán Etiopía, Kenia, Tanzania, Somalia, Yemen, Oman, Djibouti y Eritrea.
¿Qué dice la CEDAW ante la MGF?
La CEDAW es la convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer, aprobada en 1979 por Naciones Unidas y ratificada por 187 países. Posteriormente se aprobó su protocolo facultativo para darle más poder a la CEDAW. Es importante aclarar que no todos los países que ratificaron la CEDAW acabaron ratificando también su protocolo.
 
En referencia a la MGF, este comité en su artículo 5 recomienda a los Estados tomar medidas apropiadas para modificar los patrones socioculturales de conducta, tanto de hombres como de mujeres, para alcanzar la eliminación de los prejuicios y prácticas que estén basados en la idea de inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres. 
 
A pesar de ello, no incluía ningún mecanismo jurídico. Esto cambió con la aprobación en 1999 del protocolo facultativo. No obstante, como se comenta, al no ser ratificado por todos los países, no tuvo el efecto deseado, sobretodo en varios países africanos.
 
En 1993, la ONU aprobó, como complemento a la CEDAW, la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En su artículo 2, hace referencia expresa a la MGF: »la violencia física sexual y psicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por parte del marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación». 
 
La CEDAW también aprobó una recomendación general sobre la MGF, concretamente la nº14. En ella, se explica la preocupación por la MGF, ya que no ha disminuido con el paso de los años y por ello, les da a los Estados Parte unas recomendaciones:
 
● Que adopten medidas apropiadas y eficaces para erradicar la MGF. Además la CEDAW ofrece algunos puntos que podrían incluir estas medidas: recopilación y difusión de los datos básicos sobre esas prácticas tradicionales en universidades, centros de salud y otros organismos; la prestación de apoyo a las organizaciones de mujeres que luchan por erradicar esta práctica; alentar a los políticos y profesionales a que ayuden a cambiar el pensamiento respecto a la MGF; organizar programas y seminarios.
 
● Que incluyan en sus políticas nacionales de salud estrategias adecuadas orientadas a erradicar la MGF de los programas de atención de la salud pública. Esas estrategias podrían comprender la responsabilidad especial que incumbe al personal sanitario, incluidas las parteras tradicionales, en lo que se refiere a explicar los efectos perjudiciales de la circuncisión femenina.
 
● Que soliciten información y asesoramiento a Naciones Unidas para apoyar los esfuerzos para eliminar este tipo de prácticas.
 
●  Que incluyan en sus informes al Comité información acerca de las medidas adoptadas para eliminar la MGF.
 
En el siguiente cuadro se mostrará los países donde se practica la MGF y han ratificado la CEDAW y/o su Protocolo Facultativo.
 
 
Observando la tabla podemos comprobar que excepto Somalia, el resto de países donde prevalece la práctica de la MGF ratificaron la CEDAW. Pero, la mayoría de ellos no ratificaron su Protocolo Facultativo. En el caso de Sudan, ha ratificado ambos en el año 2015.
 
El hecho de no haber ratificado el Protocolo Facultativo lleva a qué muchos países africanos tienen leyes que prohíben la MGF pero no son aplicadas. Es cierto, que aunque varios países africanos han prohibido estas prácticas ancestrales no hay una legislación unificado al respecto. Algunos de los países con leyes respecto a la MGF son los siguientes:
 
● Burkina Faso: Ley número 43/96/ADP, promulgada en noviembre de 1997.
● Djibouti: Desde 1995 está prohibida la MGF en el Código Penal.
● Ghana: En 1994 se modificó el Código Penal para prohibir la MGF.
● República Centroafricana: Desde 1996 hay una ordenanza que prohíbe la MGF.
● Tanzania: Desde 1998 el Código Penal criminaliza la MGF.
 
Hay más países en los que prevalece la MGF y tienen legislación, estos son solo un  ejemplo gráfico. Si observamos detenidamente, la mayoría de legislaciones tienen más de 15 años. Por lo tanto, la tasa de prevalencia debería haber bajado considerablemente pero no ha sido así. Eso puede ser debido a que en muchos países aunque hay una ley que prohíbe esas prácticas, la ley no se aplica o sencillamente no se denuncia. No debemos olvidar que en la mayoría de casos la MGF es llevada a cabo en el hogar por mujeres mayores que no tienen nada que ver con los servicios sanitarios.
Entonces, ¿ha hecho la CEDAW suficiente?¿Dónde está problema? ¿Cómo avanzamos?

 

Conclusiones

La MGF es una práctica tradicional en muchos países africanos y algunos asiáticos y de oriente medio por lo tanto  se ha transferido de generación en generación. Es otra forma de violencia hacia la mujer porque las priva de una parte de cuerpo. Sin duda, el primer paso para erradicarla es modificar las leyes pero ha quedado comprobado que no está dando los resultados deseados.

Por un lado, aunque todos los países (excepto Somalia) donde prevalece la MGF ratificaron la CEDAW, la mayoría de ellos no hicieron lo mismo con su Protocolo Facultativo. Y en el caso de Sudan hace menos de un año que lo hizo. Además, debemos tener en cuenta que la ONU sólo da recomendaciones, luego cada país puede hacer lo que crea oportuno. Y es cierto, que abren investigaciones y les puede dar unas recomendaciones específicas pero no quita que sólo sean eso, recomendaciones. Por esta vía parece que falta fuerza para conseguir erradicar la MGF.
 
En esta misma línea, muchos países tienen aprobadas, hace más de diez años leyes que prohíben y criminalizan total o parcialmente la práctica de la MGF. Pero tampoco ha hecho qué evolucionara de forma notable. Esto, puede deberse, a diversas causas por un lado, como puede pasar en España o en cualquier país de Europa, la sociedad no conoce las leyes. Es cierto, que no conocer la ley no evita que si cometes un delito seas penado por ello, pero si la sociedad desconoce esa prohibición, hay más probabilidades de que sigan ejerciendo esa práctica.
 
Por otro lado, esas leyes da la sensación que no se aplican. Y esto tiene dos vertientes. Por un lado, el hecho que no se aplican, que apenas hay sentencias sobre ello, son leyes de paripé. Y por otro, que no hay denuncias. Al final, es una práctica tradicional, que se realiza en casa, consentida por los familiares de las víctimas. Por lo tanto, no hay nadie que vaya denunciar que en casa de su vecino le han practicado la MGF a una niña.
 
El problema principal es que vemos la práctica desde la mira occidental, desde Europa. Y para poder ayudar en la erradicación de la MGF debemos verlo como la práctica tradicional que es. Finalmente, la MGF para estas sociedades, para estas familias es lo mejor que pueden hacer para sus hijas, para ayudarlas a encontrar un marido o para poder seguir adelante con una vida que ellos consideran digna. Por eso, las leyes tienen que existir, es obvio pero si no cambiamos la mentalidad de las personas las leyes no van a dar los frutos deseados.
 
La recomendación general nº14 de la CEDAW habla de ayudar a las asociaciones que colaboran en la erradicación de la MGF. Sin duda, este es el camino a seguir. Concienciar, asesorar, ayudar a las comunidades. Ir a la base del problema. No sirve de nada que nos movamos en el mundo de la política o que nos pasemos el día, desde nuestro primas europeo, escandalizándonos por la MGF.
 
Hay grupos y asociaciones que desde la base, desde donde surge realmente el problema que están ayudando. Se deben dar charlas e informar a las sociedades, a las familias, a las mujeres mayores, de los efectos negativos que tiene la MGF. Se les debe mostrar que el Corán no dice nada acerca de ello. Y también se debe involucrar a los hombres. Se deben romper los mitos y los esquemas, pero desde abajo. Esa es la única forma de cambiar los pensamientos de las personas.
 
Sin duda, también deben darse seminarios y asesorar a los gobernantes de estos países. Y hacerles comprender la importancia de aplicar la ley que ellos mismos han promulgado.
 
El único inconveniente es que los resultados no se verán de un día para el otro. Va a llevar muchos años que vayan disminuyendo las tasas de mujeres y niñas víctimas de MGF pero se necesitan más personas que actúen. 
 
Finalmente, es importante hacer referencia a los países donde por diáspora se practica la MGF. Como puede ser el caso de España, concretamente Cataluña. En los últimos años, debido a las migraciones hay distintos puntos de nuestro territorio donde también se han dado casos de MGF. Nuestro Código Penal en su artículo 149.2 establece que: “El que causara a otro una mutilación genital en cualquiera de sus manifestaciones será castigado con la pena de prisión de seis a doce años.”
 
El artículo tiene una buena redacción, ya que primero dice “el que causara a otro” por lo tanto puede ser tanto hombre como mujer y habla de la “mutilación genital en cualquiera de sus manifestaciones” por lo tanto engloba todos los tipos de mutilación genital. A esto, debemos añadir el Protocolo de actuaciones para prevenir la mutilación genital femenina promovido por la Generalitat de Cataluña. Es muy interesante porque da claves concretas para los profesionales. Es necesaria una formación integral de todos y todas las profesionales que pueden tener relación (a nivel sanitario, educativo, servicios sociales) para poder prevenir o alertar a los autoridades si detectan un posible caso de MGF. Y también ofrecer formación en los colegios y a las madres y padres.
 
Todas estas acciones de concienciación y sensibilización pasan obligatoriamente por hacer agentes activos a las mujeres víctimas y mujeres africanas en general. Por un lado, porque ellas son las afectadas y segundo, porque es mucho más fácil que la comunidad les preste atención a ellas, que a personas que son de fuera.
 
No podemos olvidar, que al final, en muchas ocasiones son los hombres los que tienen el poder, por lo tanto, estas mujeres no sólo deben hablar y asesorar a otras mujeres, sino que deben convencer primero a los hombres.
 
En definitiva, hay un camino largo por recorrer y la única manera de llegar a un resultado satisfactorio, es dejando de lado nuestro prisma europeo y entender la MGF por lo que es, una tradición ancestral y a partir de ahí podremos buscar mecanismos efectivos para erradicarla.
 

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Bibliografía

ESCALONA, A. (2014). El delito de la MGF: una primera aproximación jurisprudencial (trabajo fin de grado). Recuperado en:
https://ddd.uab.cat/pub/tfg/2014/119176/TFG_aescalonabarrera.pdf
 
FUENTES, S. (2012). La MGF, una realidad por conocer (trabajo final de máster). Recuperada en:
https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1987/1/TFM-F_33.pdf
 
GARCÍA, M. (2014). Manual de prevención de la Mutilación Genital Femenina: buenas prácticas. Madrid: Confederación Nacional Mujeres en Igualdad.
 
GASCÓN, M. (2015). Evolución y estado de la legislación sobre mutilización genital femenina en los organismos internacionales, Europa, África y España. Recuperado en: http://www.pensamientocritica.org/margas0715.pdf
 
GENERALITAT DE CATALUNYA (2002). Protocol d’actuacions per a prevenir les mutilacions genitale feminines. Barcelona: Secretaría per a la immigració.

ONTIVEROS, E. (6 de febrero, 2019). Mutiliación genital femenina: qué es y en qué países se practica. BBC News, sección Mundo. Recuperado en:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-47133238

PASTOR, M. (2014). La voz de las mujeres sometidas a mutilación genital femenina. Saberes para la disciplina enfermera (trabajo de doctorado). Recuperada en:
http://hdl.handle.net/10201/42206
 
TORRES, H (2008). La mutilización genital femenina: un delito culturalmente condicionado. Valencia: Cuadernos electrónicos de filosofía del derecho, nº 17, 30 y 21 de Octubre. Recuperado en: http://www.uv.es/cefd/17/torres.pdf
 
Otros materiales:
 
 
OMS:
 

Annexo:

 
Salidas profesionales

Criminología e Inserción laboral – Entrevista a Clàudia Jiménez

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Criminología Feminista

Violencia contra las mujeres: la trata con fines de explotación sexual

Esta semana, concretamente el 25 de Noviembre, fue el día de la lucha contra la violencia contra las mujeres. María Aperador, nueva colaboradora de CriminologyFair, considera relevante dar especial importancia a la trata con fines de explotación sexual como eje transversal de las violencias machistas que afecta a millones de mujeres y niñas a diario en todo el mundo. A continuación ↓

 

Introducción por Alejandro García

 

Violencia contra las mujeres:

la trata con fines de explotación sexual

Por María Aperador
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El mes de noviembre es conocido por ser el mes contra la violencia contra las mujeres. En el presente artículo quiero destacar un tipo de violencia contra la mujer distinto a la violencia que tipifica el código penal, que es aquella que se ejerce en el ámbito de la pareja. Este tipo de violencia de la que voy a hablaros afecta transversalmente a mujeres (adolescentes y niñas) en todo el mundo y gira en torno a la violencia sexual: la trata con fines de explotación sexual.

La trata con fines de explotación sexual empezó a ahondar en España a partir de los años 90. El negocio de la prostitución empezó a no tener la suficiente rentabilidad económica, las prostitutas eran dueñas de lo que se denominaba macarra o marido (Lozano, 2017) y eran ellos los que ponían los precios y las multas al club que las explotaba. Los dueños de los clubes empezaron a pensar en la colonización de la prostitución, en extender su masculinidad hegemónica a otros países y traspasar barreras, trayendo a mujeres a España como objeto compra-venta. Las mujeres dominicanas y las colombianas fueron las primeras víctimas de lo que ellos llamaban chicas de deuda, que no dejó de ser un sinónimo de víctimas de trata.

En ese entonces, el mundo de la prostitución contaba con dos tipologías de mujeres víctimas de un mismo sistema machista, por un lado, aquellas que ejercían la prostitución libremente pero bajo el dominio de los macarras o maridos, y aquellas chicas que eran traídas a España y que tenían que ejercer la prostitución para pagar una deuda eterna. 

Los dueños de los clubes sabían que existía una gran diferencia entre ambos tipos de mujeres, por tanto, evitaban juntarlas para que no conocieran »las otras realidades». A partir de 1997 la prostitución empezó a dar paso a la trata con fines de explotación sexual, y España no estaba preparada para abarcar este tipo de delito, necesitando años para darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Mientras, los proxenetas jugaban libremente a la compra y venta de mujeres por toda latinoamérica, es decir, al juego de la esclavitud. 

Creo que como lector/a, quizá te estarás preguntando… ¿Cuál es el funcionamiento de estas organizaciones criminales? En primer lugar, las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual tienen un perfil físico muy diverso a la vez que muy hegemónico en cuanto a sus vulnerabilidades; estas personas se encuentran en estados de alta vulnerabilidad tanto económica como social, estado de feminización de la pobreza, carencia de estructuras estables que garanticen el acceso a recursos educativos, sanitarios y derechos civiles, así como también falta de oportunidades laborales, lo que se traduce en ausencia de expectativas de futuro (Informe de Desarrollo Humano, 2013).

En segundo lugar, las mujeres víctimas son coaccionadas, engañadas y amenazadas por sus captores; les prometen un futuro mejor en España a cambio de realizar un »trabajo» previo para poder pagar la deuda que han contraído en el viaje del país de origen al nuevo país. Después de abonar la deuda, les promete vivir libremente y ser dueñas de su propio dinero y vida. Sin embargo, cuando llegan, se dan cuenta de que tienen que ejercer la prostitución y, además, jamás les permitirán acabar de pagar la deuda: les cobran las sábanas, el material utilizado, la vestimenta, el aseo personal y un sin fin de gastos que provocan el impago de la deuda. Las mujeres se ven envueltas en un bucle del cual no pueden salir. Por otro lado, en caso de que no se cumpla con las normas expuestas por el club o el mismo proxeneta, las mujeres son amedrentadas, amenazadas usando a su familia, maltratadas, vejadas, humilladas y torturadas de las peores maneras que podamos imaginar. 

CriminologyFair

El mundo de la prostitución se tornó más oscuro de lo que ya era antes de los años 90. La manera de tratar a las mujeres prostituidas era muchísimo más denigrante y violenta, ya que esto funcionaba muchísimo mejor que la práctica que se llevaba haciendo hasta entonces. Las mujeres pasaron de ser »algo» a ser nada, ser simples objetivos que los hombres utilizan para su placer personal e individual.

Actualmente, la demanda de prostitución en España se encuentra entre las más altas de Europa. Según el dato más actual, el informe sobre trata con fines de explotación sexual de la Asociación para la Atención, Prevención, Reinserción de mujeres Prostituidas, APRAMP, 2011), casi cuatro de cada diez hombres han consumido alguna vez o son consumidores habituales de prostitución. Lo cierto es que no existen datos oficiales y los que se proporcionan por diversos organismos nacionales e internacionales no siempre coinciden entre sí. Se estima que en Europa hay unas 500.000 víctimas de trata, de las cuales 45.000 se encontrarían en España (Blázquez, 2017). Esto supondría movimientos por un total de 5 millones de euros al día, siendo el segundo negocio más rentable del mundo tras el tráfico de drogas y de armas. 
 
Una de las conclusiones que se tiene de los recientes trabajos académicos en España sobre la demanda de la prostitución es que los demandantes son cada vez más jóvenes y toman a las prostitutas como meros objetos de consumo y entretenimiento, sin reconocer que estas mujeres son víctimas de explotación sexual (Ranea, 2016). Tras las afirmaciones que intentan justificar la legalización de la prostitución y del libre uso del cuerpo por parte de las mujeres se esconde una terrible realidad. En pleno siglo XXI, donde todo se puede comprar y vender, el cuerpo de las mujeres es un negocio muy rentable (Blázquez, 2017). La trata no es solamente un fenómeno de violencia contra las mujeres, sino un fenómeno de violencia machista que no puede ser enmarcado ni explicado fuera de la cultura patriarcal de dominación y sometimiento que despliega el hombre sobre la mujer. Por lo tanto, la trata no se podría entender si no se asocia y se analiza como se hace con la femenización de la pobreza, las situaciones de especial vulnerabilidad a las que están sometidas las mujeres y un largo etcétera (Blázquez, 2017).
 
Para luchar contra la trata de seres humanos, en este caso, de explotación sexual, es importante no perder el paso firme y erradicar todo tipo de práctica sexual que conlleve un pago de dinero y un consentimiento viciado. En este caso, es muy importante recalzar la postura del feminismo abolicionista, que lucha por la erradicación de la prostitución como trabajo sexual ya que de otra forma se invisibilizaría la práctica de la trata. De esta forma queda narrado en el libro de Mabel Lozano (2017), dónde vemos como los proxenetas buscaban la publicidad de los medios de comunicación para conseguir la legalización de la prostitución, haciendo esta manera que la trata de miles de mujeres quedase camuflada como simple trabajo sexual. Siguiendo esta línea, es muy difícil conseguir el cese de la violencia contra las mujeres si se permite la mercantilización de los cuerpos para su uso y disfrute exclusivo de los hombres y la extensión de la masculinidad hegemónica que ello conlleva.  
 
 

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Bibliografía

APRAMP (2011) La trata con fines de explotación sexual. Disponible en: https://apramp.org/download/la-trata-con-fines-de-explotacion-sexual/ 

Lozano, M. (2017). El proxeneta: La historia real sobre el negocio de la prostitución. Editorial Alrevés. 

Ranea, B. (2016). ¿Por qué los jóvenes consumen prostitución? Disponible en: https://observatorioigualdad.unizar.es/sites/observatorioigualdad.unizar.es/files/users/obsigu/1o_premio._hombres_jovenes_y_prostitucion_beatriz_ranea_v_01.pdf 

Szil, P. (2018). En manos de hombres: pornografía, trata, prostitución. Atlánticas. Revista Internacional de Estudios Feministas , 3 (1), 113-135 doi:http://dx.doi.org/10.17979/arief.2018.3.1.3081

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. (2013). Informe Sobre Desarrollo Humano. El ascenso del sur: Progreso humano en un mundo diverso. Recuperado de: https://www.undp.org/content/dam/venezuela/docs/undp_ve_IDH_2013.pdf

Blázquez, B. (2017). La trata de personas con fines de explotación sexual en España: elementos para la reflexión. Revista Espiga 16(34), 183-196. Doi: http://dx.doi. org/10.22458/re.v17i34.1795 

 

 

Salidas profesionales

Criminología e Inserción laboral – Entrevista a Rubèn García

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Gestión del riesgo y reinserción social

La prisión como medida positiva: el caso de la prisión de Halden

Esta semana, Enrique Boada nos inicia en su visión de lo que la prisión puede representar en el futuro de la ejecución penal a través del ejemplo internacional del centro penitenciario de máxima seguridad de Halden, en Noruega. Recuerda compartir nuestros contenidos si te gustan y… ¡disfruta de la lectura! ↓

La prisión como medida positiva: el caso de la prisión de Halden

Por Enrique Boada
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Cuando la delincuencia es protagonista en nuestra sociedad, sea por un aumento real de la misma, por su excesiva difusión y sensacionalismo en los medios de comunicación y por la preocupación que todo esto despierta en la ciudadanía generando sensación de inseguridad, el incremento del uso de la prisión tiende a ser la solución a todos nuestros problemas. La penalización de nuevas conductas, o el aumento de los años de duración de las condenas son las soluciones más respaldadas por la gran mayoría de personas. La realidad es que el uso de esta medida se ha venido comprobando que no es eficaz para rebajar la delincuencia y tampoco es eficiente si tenemos en cuenta los costes para el sistema. Además, no es para nada la menos utilizada de nuestro entorno penal, ni mucho menos. De hecho, según datos de World Prison Brief, nuestro país tiene una ratio de población reclusa de 122 (por cada 100.000 habitantes), estando asentado en el puesto 24 de 56 países europeos, es decir, un ratio considerable de personas presas. Respecto a la población penitenciaria total, España se sitúa en el puesto 8 de 56 países, con 59.341 personas presas y siendo solamente el 7,7% mujeres.

Creación propia a partir de los datos de World Prison Brief (2019). www.prisonstudies.org
 

Eso no es todo. En nuestro país, la gran mayoría de presos cumplen condena en segundo grado de tratamiento penitenciario o medio ordinario (cerca de 36.000 presos, según los datos de Instituciones Penitenciarias para mayo de 2019 sin contar Cataluña), por tanto, sin prácticamente acceso a un entorno no carcelario, cercano a lo que será la vida comunitaria en libertad. Por su parte, en la región catalana se quiere apostar por medidas alternativas a la prisión y por la potenciación de ciertos recursos de medio abierto en el tercer grado penitenciario, pero solo el 19,9% de la población penitenciaria de Cataluña (de un total de 8497 presos según la Generalitat de Cataluña para mayo de 2019) esta en dicho grado, es decir, 1.695 personas. ¿Podemos decir que la mejor opción es esta? ¿Encerrar a las personas en un entorno tan negativo como es la prisión, de forma generalizada, por haber cometido un delito y durante tanto tiempo? Los datos sobre reincidencia, desistimiento delictivo y reintegración en la sociedad no apunta hacia esta dirección, ni a nivel nacional ni internacional. De hecho, los recursos alejados de lo que es la prisión tradicional funcionan mucho mejor en este sentido. Sin embargo, la prisión podría ser una herramienta más en este entramado de »no más víctimas», mucho más útil y eficiente, si se considerara su reforma para reducir los efectos adversos que provoca en la medida de lo posible. ¿Pero no acabábamos de decir que la prisión no es para nada el mejor sistema para reducir la reincidencia y respetar el principio constitucional de reintegrar a estas personas?


El caso de la prisión de máxima seguridad de Halden en Noruega

En nuestro país, una gran mayoría de ciudadanos piensa que la pena de prisión es la idónea en multitud de casos como forma de justicia (o más bien venganza en algunos casos), incluso queriendo elevarlo si se pudiera a penas más duras como la cadena perpetua (tenemos la revisable en nuestro código penal) o la pena de muerte. Podemos decir entonces, que la prisión es una medida que puede calificarse por algunos de irrisoria, insuficiente. Se tiende a comprar este espacio con un hotel de lujo, cosa que nos escandaliza a algunos que hemos estado en una prisión o hemos podido escuchar de primera mano multitud de historias sobre como se vive entre esas paredes y barrotes. Pero, ¿y si ese tipo de centro penitenciario »hotel» existiera?

Noruega, siempre teniendo en cuenta la dificultad de comprar datos de delincuencia y reincidencia entre países por la gran cantidad de diferencias en multitud de aspectos, es uno de los países de Europa (y también del mundo) con una menor tasa de población penitenciaria por cada 100.000 habitantes, 63 presos, según el gráfico anterior. España duplica esa cantidad, a pesar de que se sabe que las penas cuanto más duras no disuaden más a las personas de cometer delitos, sean delincuentes primarios o posibles reincidentes y a pesar de que contamos con un sistema progresivo (aunque ya hemos hablado del cumplimiento en régimen ordinario en los primeros compases del artículo) y que la reeducación y reinserción social es el – teórico – objetivo. Pues bien, Noruega tiene una tasa de reincidencia de alrededor del 20% (Fazel & Wold, 2015), frente a la reincidencia en Cataluña que ronda el 30% (CEJFE, 2014). Hay un margen de mejora importante en este sentido. Ningún sistema es perfecto, pero observar, estudiar y considerar las apuestas exitosas de otros territorios tanto dentro como fuera de nuestro país debe ser una obligación por parte de aquellos que formamos parte del sistema de justicia para así poder adaptar lo que se pueda a nuestro entorno, mejorando el ámbito penitenciario y la ejecución penal. Y más si los datos y las teorías y prácticas criminológicas respaldan este tipo de modelos.

La prisión de Halden, la segunda más grande de toda Noruega (alrededor de 250 presos), es un claro ejemplo de como se puede aunar una medida a priori negativa como la prisión y el objetivo del que hablábamos de reintegración social para la reducción de la delincuencia y, por tanto, de las posibles víctimas. Este espacio es lo más parecido a la comunidad en la que, aunque a veces se nos olvida, la persona que esta internada deberá regresar y no queremos que vuelva a delinquir. ¿Quién hablaba de hoteles? ¿y si funcionara, debemos seguir pensando en espacios para castigar o también para reinsertar mejor?

En nuestro contexto (hablando concretamente ahora de Cataluña, aunque se puede expandir a la totalidad del país y a muchos otros del mundo) se ha comprobado el mayor éxito de los instrumentos de medio abierto para reducir la delincuencia. ¿Puede transformarse la prisión tradicional en una peldaño lo más parecido posible a la comunidad, como entrenamiento real de lo que será la vida en libertad? ¿No sería eso progresividad real? Según los últimos estudios de reincidencia (inactividad delictiva, concretamente) vemos como el paso por modalidades de régimen abierto, dónde nos acercamos claramente a una vida en comunidad, se dan mejores resultados respecto a la reincidencia y la inactividad delictiva que aquellos que, desgraciadamente, salen de prisión después de un cumplimiento íntegro en el interior de un centro penitenciario sin prácticamente pisar la calle (CEJFE, 2019).

La prisión de Halden es un ejemplo de cómo un ambiente que puede considerarse criminógeno, o como mínimo dañino y negativo, que facilita la perpetuación e incluso la creación de subculturas, factores de riesgo, destrucción de (los pocos que tuvieran) factores de protección (familia, economía y esfera laboral, relaciones prosociales, educación…), dónde surgen los efectos de la prisionización como el aislamiento, la infantilización y mecanización de la conducta o que hace florecer efectos psicológicos (en ocasiones graves), puede reformularse para poder abrazar lo que ellos llaman the normality principle o principio de normalidad. 

Esto es, en palabras del alcaide Jan Strømnes: »es bastante sencillo, nosotros hacemos que la vida diaria dentro de estos muros sea lo más similar a la vida fuera, siempre que no se comprometa la seguridad». Lo que se considera sencillo, como antes decimos, tiene multitud de teoria y modelos criminológicos, complejos, a favor. Respecto a nuestro país, podemos decir que lo más cercano son los Centros de Inserción social (CIS) o las Unidades Dependientes de nuestro reglamento penitenciario (art. 165 y siguientes), aunque debemos recordar que estas instituciones solo son para aquellos pocos que cumplen su pena en semilibertad. Halden es el equivalente a nuestros centros penitenciarios de cumplimiento ordinario. Vamos a ver más concretamente que hace a Halden diferente:

  1. Dentro del recinto general de la prisión de Halden, las personas presas deben salir del edificio donde viven para ir a la escuela, ir al servicio de salud o llegar al edificio donde trabajan. No hay grandes distancias entre edificios, pero son lo suficientemente grandes para marcar los ritmos que llevarán en una vida normalizada fuera de prisión. Esto también evita lo que hablábamos de los efectos de mantenerte totalmente encerrado en un entorno destructivo. En palabras de Strømnes: »pequeños elementos que aseguran que los internos se organizan por sí mismos y dominan sus vidas».
  2. Las características de este tipo de prisión reducen al máximo los efectos dañinos para la reinserción de los presos: la infantilización, desmotivación, aislamiento, problemas de salud mental, incapacidad para encarar una vida laboral y familiar normalizada, etc. »Hubiera sido más fácil para nosotros si todos los servicios estuvieran en un mismo edificio, pero eso no ocurre en una ciudad o un pueblo, no sería lo normal» apunta Strømnes. Ventanas sin barrotes, habitaciones normalizadas en vez de celdas, servicios tan buenos como en el entorno exterior como bibliotecas o escuelas, es el entorno que encontramos en esta gota en océanos de dureza penitenciaria a nivel mundial (la cual, recordamos, no produce efectos beneficiosos para nadie).
  3. Moverse libremente. Como deciamos, una de las cuestiones que más afecta a las personas en cumplimiento de condena privativa de libertad es su falta de libertad de movimientos, su falta de autonomía. En este tipo de prisión, como pasa salvando las distancias con las Unidades Dependientes u otros tipos de ejecución penal en la comunidad en nuestro país, se basan en la confianza y las oportunidades. Como señala Strømnes: »Si ellos abusan de esa credibilidad, pierden sus privilegios». Lo mismo que ocurre en los recursos de nuestro entorno, bajando al interno de grado de cumplimiento. Además de los distintos edificios, existen grandes áreas de vegetación y terreno antes de llegar a los muros exteriores, ya que es lo habitual en un entorno como el de Noruega y es otro elemento que disminuye los efectos dañinos de las prisiones, la institucionalización de las personas presas. En nuestro entorno, podría ser perfectamente un parque o una zona verde de cualquier ciudad.
  4. ¿Venganza o resocialización? Esa es la cuestión. ¿Merecen este tipo de trato? muchos os preguntaréis. Strømnes lo tiene claro: »Un tribunal ya les ha condenado a un castigo, a un encierro, no se debe condenar doblemente. Esta clausura no debe estar caracterizada por la venganza, sino en provocar un cambio otorgándoles habilidades y herramientas que no poseían al llegar aquí. El respeto entre nosotros y ellos es algo clave para que esto suceda, los derechos humanos siguen estando ahí». »¿Y los sentimientos?» le preguntan. »Quizás me sentiría diferente al ser pariente de la víctima de un delito, pero la justicia no puede estar basada en emociones» sentencia. Y es que el fin de las penas en España es la rehabilitación y la reinserción social, entre otras cosas, para reducir el número de víctimas al reducir la delincuencia. No la venganza ante el hecho cometido en una especie de ley del Talión que no conduce a nada más que mayor violencia, aunque pueda resultar atractiva en un primer momento por grandes sectores de la población.
¿Prisión o campus universitario? El diseño de Halden es toda una revolución
Y esto es solo el principio. Las investigaciones respecto a la reincidencia delictiva según las distintas modalidades penitenciarias y de ejecución penal siguen su curso, así como los estudios para dar con las mejores formas para la reinserción social. La prisión de Halden ofrece una perspectiva muy interesante para un análisis criminológico mucho más exhaustivo de cada una de sus únicas características: desde su estética y diseño, sus distintas medidas de seguridad, el efecto positivo (o no) para la reinserción social, el seguimiento respecto a la reincidencia de estas personas y un largo etcétera. Desde luego, valdría la pena realizar una investigación más completa y profunda sobre este nuevo paradigma de institución penitenciaria de máxima seguridad del sur de Noruega. Pero desde CriminologyFactor, lo que si tenemos claro y Maruna lo expresó a la perfección es: ‘‘Sin una reintegración efectiva en la comunidad, el único sitio dónde un delincuente puede encontrar una cálida bienvenida y aceptación social será en la comunidad de delincuentes». Y eso ya sabemos a donde nos ha llevado todo este tiempo.
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Bibliografía

Área de Investigación y Formación en Ejecución Penal (2019). Tasa de reincidencia en la libertad condicional y de inactividad delictiva en el 3er grado en Cataluña. Barcelona: Centre d’Estudis Jurídics i Formación Especialitzada.

Kirby, E. J. (2019, 9 de julio). La exitosa estrategia de Noruega para transformar a sus criminales en »buenos vecinos». BBC Stories. Recuperado en https://www.bbc.com/mundo/noticias-48900840

Maruna, S. (2010). Understanding Desistance from Crime. Noms: Ministry of Justice. 

Norwegian correctional service (2019, 3 de mayo). The principle of normality. Halden fengsel. Recuperado en https://haldenfengsel.no/

Veysey, B. M., Christian, J., Martinez, D. J. (2009). How Offenders Transform Their Lives. Devon: Willan Publishing. 
Gestión del riesgo y reinserción social

Los efectos de la institución total en la reinserción del delincuente

Hoy Enrique nos habla de los efectos que tiene la estancia en un centro penitenciario sobre los delincuentes y como esto juega en contra de la prevención terciaria, haciendo muy difícil la reinserción de esta persona en contraposición con otras medidas dentro del ámbito penitenciario alejadas de la institución total. Podéis leer más a continuación ↓

Teorías criminológicas

Teorías de la anomia y la tensión social (I)

Seguro que la gran mayoría de vosotros os habéis encontrado en momentos de vuestra vida en una situación de inestabilidad por ‘¿qué va a pasar en el futuro?’ o ‘¿por qué no puedo alcanzar este objetivo?’, generando una tensión, una sensación de no control de los acontecimientos venideros.

Esta situación que parece tan cotidiana fue empezada a estudiar por Durkheim (1858-1917), fundador de la sociología. Gracias a su obra El suicidio (1897) se puso la primera piedra con su concepto de anomia, que más tarde suposo la evolución del mismo concepto y la creación de lo que llamamos en criminología: las teorías de la tensión social y/o de la frustración.

La teoría de la anomia

Durkheim parte de la tesis que consiste en que la sociedad y sus fuerzas influyen en el comportamiento humano individual. Para comprobar esto, escogió el fenómeno del suicidio ya que le parecía lo más individual y personal que una persona puede realizar, tan radical que le permitiría comprobar su tesis.
Con éxito, el célebre sociólogo encontró que las fuerzas sociales influyen en la tasa de suicidios. No obstante, no solo los fenómenos negativos como una crisis económica generaban un aumento de los mismos: un aumento inesperado del bienestar tenía el mismo efecto. Esto le llevó al concepto de la anomia:
 
»Solamente cuando la sociedad esta perturbada, ya sea por crisis dolorosas o felices, por transformaciones demasiado súbitas, es transitoriamente capaz de ejercer esta acción; y he aquí de dónde vienen estas bruscas ascensiones de la curva de los suicidios» (1897, pág. 269).
Opinión que tendría Durkheim de la exitosa serie
de Netflix, ‘Por 13 razones’.

Anomía significa ausencia de normas: situaciones de cambios bruscos, rápidos y radicales que generan inseguridad y desconfianza en las normas que nos rigen, no pudiendo pensar en expectativas, en visiones, en que conducta realizar, pudiendo llegar hasta la decisión de suicidarse.

Pero lo que a nosotros nos interesa es la conducta delictiva y este autor, como estructural-funcionalista, creía que el delito no tenía origen en una patología individual ni social: era consecuencia del normal funcionamiento del orden social, de inevitable desarrollo en nuestra vida diaria y que se produce en cualquier estrato de la pirámide social, en cualquier sociedad, derivado de sus estructuras.

 

Robert K. Merton

Merton, otro de los sociólogos más importantes y representante del estructural-funcionalismo, en su obra Social Theory and Social Structure (1949, revisada en 1968), afirmaba como Durkheim que el delito era una consecuencia »normal» de la estructura social, pero también que las conductas desviadas no estaban debidamente explicadas. La anomia no viene producida por una inadaptación individual y Merton puso de manifiesto las contradicciones de la estructura social americana ampliando este concepto.
La anomia de Durkheim ampliada, significaba para Merton, la tensión producida por los objetivos culturalmente deseados (inducidas por la sociedad) y los medios que las instituciones de la misma habilitan para conseguirlos. No es solo una situación de crisis de valores o de cambios radicales: es la expresión del vacío que se produce cuando los medios que nos proporciona la sociedad para lograr un objetivo no están a nuestro alcance: no existe una verdadera igualdad de oportunidades (crítica al supuesto sueño americano).
Por tanto, si encontramos nuestras oportunidades para lograr el éxito, conseguir aquello socialmente aceptado como objetivo (estructura cultural), totalmente bloqueadas por la falta de caminos lícitos para conseguirlo (estructura social)… el camino ilícito se abre como una posibilidad. Para Merton, no obstante, hay 5 reacciones diferentes ante esta situación:

 

  1. Conformidad: la que daría continuidad a a la sociedad aceptando los medios y los fines socialmente aceptados.
  2. Ritualismo: la persona comparte los medios, pero no los objetivos de éxito económico y ascenso social, así que se satisface con otras metas.
  3. Rebelión: este sujeto entiende que hay otros fines posibles, no individualistas como los que propone el capitalismo. Conductas revolucionarias.
  4. Apatía: rechazo tanto a metas como a los medios para conseguirlas, cayendo en el derrotismo y la quietud.
  5. Innovación: la que nos interesa, como fuente de conductas desviadas, donde la persona quiere conseguir las metas insertadas por la estructura cultural pero utiliza medios alternativos, ilícitos, para conseguirlo. 
Bloqueo de métodos socialmente aceptados
provocando incapacidad para alcanzar metas deseadas.
¿Qué camino seguir?
Los factores que tienen que ver con esto los iremos viendo en futuros posts.

Ante esta situación, para disminuir las conductas delictivas, se podría aspirar a dos formas de entender la política criminal: rebajar las aspiraciones de los ciudadanos, desde la estructura cultural, aprendiendo a vivir con metas más asequibles o, mejorar las oportunidades de las personas para alcanzar las metas marcadas, aumentándolas. Hablaremos de qué es y en función de que se conforma una política criminal en futuros post.

Hasta aquí las teorías de la anomia y la tensión social. Próximamente hablaremos de las configuraciones más modernas, como la teoría general de la frustración, de Robert Agnew.

 

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Bibliografía

Durkheim, E (1897/1928). El suicidio. Estudio de la Sociología (trad. M. Ruiz-Funes). Madrid: Reus.
Merton, R. K. (1968). Social theory and social structure (edición ampliada). Nueva York: The Free Press.
 
 

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