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Tradicionalmente, la Criminología entendía que la clave para entender las causas de la criminalidad se encontraba en estudiar las características personales, es decir, lo que tenga que ver con biología o psicología. El criminólogo que os presenté esta semana, Edwin Sutherland, afirmaba que eso no era suficiente: la persona que acababa delinquiendo debía interactuar, comunicarse, observar a otras personas para aprender la conducta delictiva, en especial de grupos cercanos. Así nacieron las teorías del aprendizaje social y el principio de asociación diferencial.

¿Asociación diferencial?

El principio de la asociación diferencial marcó el camino para las teorías del aprendizaje social. Para el principio acuñado por Sutherland (1947/1956), el delito es una conducta aprendida mediante un proceso de exposición a definiciones favorables a dicha conducta en detrimento de definiciones favorables al comportamiento de acuerdo a las leyes. Cuando prevalecen las primeras, la persona tenderá a delinquir más que otra persona en las que no prevalezcan. El poder de estas influencias viene marcado por la frecuencia, duración, prioridad e intensidad de las mismas: cuanto más contacto con la persona o grupo delincuencial, durante más tiempo, que aparezca de forma más temprana en la vida de la persona y mayor sea la intensidad de la relación, más efecto tendrá.

¡Qué majo es Edwin ‘Viggo Mortensen’ Sutherland! ¿eh?

La moderna teoría del aprendizaje social

A pesar de la influencia que tuvo Sutherland junto a sus teorías, la asociación diferencial contenia problemas que fueron devastadores: imprecisión, díficultad para testearla empíricamente y.. ¿cómo opera este aprendizaje?

¿Lo habéis visto no? Ya vengo yo a arreglar este ‘sarao’

Este señor es Ronald Akers, conocido por la modernización de la teoría del aprendizaje social, completándola y mejorándola. Esto fue posible gracias a los avances en esta materia, como el que supuso el conductismo de autores como Skinner o Bandura. Esta corriente nos habla de que el comportamiento existe como respuesta a un estímulo negativo o positivo (en forma de ‘premios’ o ‘castigos’, haciendo que el sujeto repita la conducta o no), además del ya clásico ensayo-error o el proceso de imitación.Akers (1998;2009) se basa en el papel de los grupos de iguales entre los jóvenes para advertir este aprendizaje: la investigación destaca que cuanto más contacto con amigos o iguales delincuentes, será más probable que la persona acabe cometiendo los mismos actos, al ser estimulado positivamente para ello y al aprender la conducta por estar presente cuando se realiza. Destaca cuatro conceptos fundamentales:

  • La asociación diferencial, ya explicada: definiciones favorables a la conducta delictiva, en forma de iguales delincuentes y/o familiares que apoyen o justifiquen estas conductas, por ejemplo.
  • El refuerzo diferencial, en relación a lo explicado del conductismo: los estímulos positivos (refuerzo positivo) o la falta de estímulos negativos (refuerzo negativo) hacia la conducta delictiva. A su vez, el hecho de que provoque una consecuencia desagradable, la conducta se evitará (castigo directo) o cuando realizar el hecho evite una consecuencia agradable (castigo indirecto)
  • La imitación, también explicada.
Nunca sabemos a quién estamos influenciando
con nuestros actos y/o creencias

Todos estos elementos están relacionados, influyendo en que se cometa o no un delito y, por otro lado, pueden provocar que al cometer un delito, la conducta se repita o no en función del balance de ventajas y desventajas que le produce al sujeto este acto.

Esta es la explicación en un nivel microsocial de la teoría de Akers, es decir, la que esta referida al estudio de individuos respecto a grupos de menor envergadura, como la familia o los pares o iguales.

En siguientes post sobre el aprendizaje social y otras teorías de la delincuencia, hablaremos del nivel macrosocial: aquel que tiene que ver con grupos sociales más grandes que operan sobre muchos individuos, como pueden ser los medios de comunicación, la lozalización diferencial en la estructura social, entre otras.

Muchas gracias por leernos, ¡juntxs somos más fuertes!

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Bibliografía

Akers, R. L. (1998). Social learning and social estructure. A general theory of crime and deviance. Boston: Northeastern University Press.
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